2ª Encuentro


2° Encuentro

Somos discípulos para la misión

Objetivo: Descubrir la dinámica que posee el camino de discipulado (encuentro, conversión, discipulado, comunión, misión) y como su finalidad es hacernos misioneros que comparten la alegría de haber encontrado a Jesús.
Documentos:
Documento de Aparecida, lo abreviaremos “DA”
Oración Inicial: Todo encuentro se inicia con “tomar conciencia” de que existimos en la presencia de Dios, toda nuestra vida está bajo su tierna mirada de Padre. Es por eso que para este primer momento te invitamos a que ayudes a los participantes a “tomar contacto” con la presencia de Dios que nos envuelve por todas partes. Para eso te proponemos hacerlo de la forma habitual del grupo, o bien te sugerimos utilizar algún canto de invocación al Espíritu Santo o alguna oración dirigida a Él, también puede ser con un salmo como el 139. La ambientación, si bien no es lo esencial puede “abonar el terreno”. Ayuda mucho tener algún altarcito donde colocar algunos símbolos significativos: la Cruz, la Virgen, la Biblia, una vela, etc. Lo importante es que todos tomemos conciencia de que nos ponemos en las manos de Dios.
Oración al Espíritu Santo: Ven Espíritu Santo y llena los corazones de tus fieles, enciende en ellos el fuego de Tu Amor. Envía tu Espíritu y todo será creado y renovarás la faz de la tierra. Oh Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con la Luz del Espíritu Santo, haz que, guiados por ese mismo Espíritu, saboreemos la dulzura del bien y gocemos siempre de su divino consuelo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amen.
Experiencia vital: La finalidad de este momento es dejar en evidencia la “novedad del discipulado de Jesús” que se basa en dos ejes: Él es el que elige al discípulo y no lo invita a adherirse a una “doctrina”, “enseñanza”, “normas morales de vida” sino que llama a sus discípulos para que se relacionen con Él y uniéndose a Cristo, lo hagan presente en el mundo. Para preparar este momento te sugerimos leer DA 131 y 132 que están en el anexo.

Dinámica
v   Invitá a los chicos  que piensen en alguien a quien admiren mucho. Que detecten cuales son las cosas que más le atraen o admiran de él/ella ¿su talento, su fama, su estilo de vida, sus ideas? Preguntales, después, qué cualidad de su personalidad quisieran imitar. Dales quizás un tiempo para que piensen y respondan y luego ponemos en común presentando a cada personaje. Recordá guiar el momento para que “no se vayan por las ramas”, ya que la “experiencia vital” sirve como disparador para suscitar nuevas preguntas o ir a temas más profundos partiendo de lo que hay en los chicos, es por eso que tampoco debe durar demasiado poco ni extenderse tanto.
v  Una vez que todos compartieron preguntales a algunos: si esta persona a la que admiras te invitara a cantar con él/ella, a hacer una obra, a hacer una película, a unirte a su lucha por los ideales (estos son ejemplos, para hacer la pregunta tenés que usar los ejemplos que dieron los chicos/as) ¿te animarías a seguirle, aceptarías su invitación? Y deja que la pregunta resuene en los ellos así como las respuestas.
Reflexión de la experiencia: una vez que concluyeron las respuestas, sean cuales sean, afirmativas o no, coloca en el centro o en el altar o lugar más visible un cartel que diga “ELECCIÓN Y RESPUESTA”. Ayúdales, con tus palabras, a caer en la cuenta que también en algún punto de nuestra historia nos hemos encontrado con un “Maestro”, que nos invita a seguirle. Es por eso que hoy estamos acá, que venimos a esta capilla, grupo, movimiento, etc. Puede ser que venga de una familia muy religiosa, o puede ser que una amigo/a me haya invitado, puede ser que me acerqué porque no la pasaba bien o por simple curiosidad como no tenía nada más que hacer. Pero lo importante es que “nos quedamos, seguimos viniendo” y ¿por qué? Porque hay Alguien que nos elige y llama. Jesús es el maestro y es él quien elige a sus discípulos. Y los elige “saliéndoles al encuentro”, (en este momento te sugerimos utilizar algún cartel con la frase “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con Jesús, que da un nuevo horizonte a la vida.”) Todos estamos acá, seguimos viniendo, porque él nos eligió para ser sus discípulos y nos hemos encontrado con Jesús y la vida ha cambiado.
Iluminación con la Palabra: El momento de iluminación de la Palabra lo haremos en pequeños grupos de dos o tres integrantes y tendrá una modalidad doble: por un lado un texto del Evangelio donde muestre como el encuentro con Jesús da una orientación decisiva y nueva a la vida, y por otro compartir como esto se dio en nuestras vidas. A modo de sugerencia: si en el grupo hay suficiente confianza entre los participantes, los grupos pueden armarse de manera indistinta; pero si todavía no la hay, es preferible que los grupos sean por afinidad atendiendo a la finalidad del momento.
v Los textos pueden ser estos, si hay varios grupos los textos pueden repetirse, la idea es descubrir la dinámica de la elección-respuesta y seguimiento-conversión. Si encontrás más pasajes de los Evangelios donde se dé esta dinámica del encuentro, no dudes en agregarlos.v Jesús y Zaqueo: Lc. 19, 1-10.
v Jesús y la samaritana: Jn. 4, 5-30
v Jesús y Natanael: Jn. 1, 45-51.
v Jesús y Leví (Mateo): Mt. 9, 9-13.
v Jesús y Pedro: Lc. 5, 1-11.
v Jesús y Pablo: Hch. 9, 1-21
Reflexión: Para la reflexión de este momento te servirá volver a leer los números de DA 243-244; 277-278.  
v Una vez que volvemos al grupo grande, luego de un tiempo prudencial de trabajo en los grupitos, ponemos en común al menos tres textos que reflejen esta dinámica del encuentro.
v Después, invitalos a que recuerden, sin contarlo, cómo es que estaban antes de conocer a Jesús, antes de venir al grupo y cómo fue que llegaron hasta acá. Buscamos que en sus corazones se encienda la alegría de haber sido encontrados por Jesús.
v Recordá también que estas palabras que siguen son una “guía” que podes adaptarlas y decir lo mismo con tu propia manera de expresarte.

  Así como en los textos del Evangelio veíamos que las personas cambiaban de vida después de conocer a Jesús, así también nos pasó a nosotros, muchas cosas habrán cambiado en nuestras vidas después de haberlo encontrado. Lo lindo es guardar en el corazón siempre este recuerdo de amor con Jesús, porque él que esta locamente enamorado de cada uno de nosotros; salió a buscarnos y no paró hasta encontrarnos y hacernos experimentar lo grande que es su misericordia con nosotros. El seguimiento de Jesús que es el discipulado no es otra cosa que abrir las puertas de nuestras vidas al Señor y dejar que él nos vaya transformando, cambiando los sentimientos, las actitudes, la forma de ver a los demás, la manera de pensar, en una palabra que nos convierta. Ser discípulo es ir siendo cada vez más como Jesús. Incluye mi respuesta, que es ir optando cada día por Dios y por su Evangelio.
v En este punto preguntales a los chicos cuál creen que es la enseñanza más grande que nos dejó Jesús. Una vez que terminen, invitalos a ir a un lugar que invite a la oración, puede ser la capilla del santísimo o dentro del templo, si no se pudiera trata de que sea un momento de oración.
Oración final: El momento de oración consistirá en un “signo” y una cita bíblica, para guiar la oración puede servirte volver a leer DA 136-140. El discipulado consistirá en “identificarse” con el Maestro, en unirse a su persona y a su destino. La vida de Jesús presenta una hermosa síntesis y signo de su enseñanza en el lavatorio de los pies de la última cena y en el mandamiento del amor que ahí les entrega a sus discípulos.
Prepara para la oración las cosas necesarias para hacer el lavatorio de los pies, alguien que pueda leer el Evangelio de Jn 13, 1-5; Jn 13, 13-18 y Jn 15, 9-17.. Y un cartel que diga “Para ser discípulos, amémonos los unos a los otros como Jesús nos amó”
v Para comenzar, invita a los chicos a sentarse en círculo y “entrar en un clima de oración”. Puede servir un canto, para el momento del signo no es necesario “cerrar los ojos”.
v Luego, leemos Jn 13, 1-5. Cuando se termina, el coordinador/es lava/n los pies de los chicos, si el grupo es numeroso pueden ser varios los que laven los pies. Una vez concluido el signo, leemos Jn 13, 13-18.
v Pequeña reflexión, podes hacerla con tus palabras: El discípulo busca en todo parecerse al maestro, si Jesús lavo los pies a sus discípulos, signo de servicio, siendo él el Maestro y Señor, hoy nosotros para ser seguidores del Señor estamos llamados a hacer lo mismo, como Cristo a arrodillarnos y lavar los pies de todos nuestros hermanos, a servirlos y amarlos hasta el extremo.
v Leemos Jn 15, 9-13. Dejamos que la Palabra proclamada resuene. Te sugerimos que guíes la oración invitando a los chicos a orar pidiéndole al Señor permanecer en él. Se permanece en Cristo con un contacto frecuente a través de la oración, la Eucaristía, el grupo. Pero un modo especial de comunión con Él es vivir el mandamiento del amor, amar como Jesús nos amó. ayúdales a orar con las personas, situaciones y lugares en donde Dios quiere que “pongan amor para sacar amor”. Recordá que es misión el testimonio de amor mutuo “en esto reconocerán que son mis discípulos, en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13, 35). Misionar es ir casa por casa llevando el Evangelio, pero también es amar hasta el extremo a mi familia, a los compañeros de colegio, al que se droga en la esquina, al que me hizo daño, al pobre que no tiene que comer, a los que vienen al grupo. Misionar es amar como Jesús, por eso quien es discípulo de Jesús es, con su vida, misionero. Por eso, pedimos de forma especial la gracia del testimonio de vida, la fuerza que viene del Espíritu para vivir como Jesús vivió, para convertirnos de corazón, para ser otros Cristos.